Como inspiración a partir de una conferencia con Marta Jorba sobre "el habla interna en autismo" he tenido una idea: y es que en la descripción de este blog motivo e invito a los lectores a seguir haciéndose grandes preguntas. Con la intención de impulsar esto, he decidido crear un espacio para compartir estas preguntas o ideas que puedan surgir respecto a temas de investigación o de conocimiento científico en general. El concepto de "grandes preguntas" surge de Carlos Briones, Investigador del CSIC en el Centro de Astrobiología, en una dedicatoria que conseguí al finalizar una conferencia. De aquí respaldo la importancia de promover esto. Todas estas cuestiones pueden plantearse en la sección de comentarios o ser enviados al correo electrónico: camila.arriaza123@gmail.com; crearé así una cadena de ideas, aportando respuestas sobre estudios y opiniones de expertos que puedan ir contestando en parte las dudas. Esto con el fin de que, con el tiempo, estas cuestiones pueden convertirse en áreas de investigación o curiosidades que produzcan conocimiento valioso. Cabe añadir que, se espera la contribución de distintas áreas del conocimiento para generar debate pues, me parece que, el verdadero avance científico ocurre cuando de forma creativa integramos nuestro conocimiento y suscitamos nuevas cuestiones. Este será entonces un espacio para grandes preguntas, el mundo necesita grandes preguntas.
THOMAS FUCHS, AMOR, PROBLEMA MENTE-CEREBRO Y OTRAS REFLEXIONES INFORMALES
Pese a que este título suscita una aproximación sobre lo que puede venir a continuación, no es de ninguna manera un texto formal. Es más bien una reflexión, que con el tiempo cumplirá el papel de demostrar cómo las ideas de las personas se desarrollan, crecen y evolucionan con el tiempo. En fin, no es más que una serie de conclusiones que surgen de una idea central, concretamente una idea redactada por Thomas Fuchs originalmente en Alemán:
"El cuerpo se vuelve así más bien una apariencia viva de la persona, en este se representa la persona y se nos personifica. Con la vista de mis ojos, puedo ver directamente al otro; con coger su mano en el saludo, le doy a él la mano y en sus palabras puedo percibirlo. Si la persona estuviera en cualquier sitio dentro del cuerpo, entonces solo veríamos miradas vacías y, en vez de palabras, solo escucharíamos tonos en los que nadie se expresaría y en los que solo podríamos interpretar señales impenetrables del fuero interno del cuerpo. Las personas son, no obstante, el fenómeno original (Ur-Phänomen): eso que se muestra es lo que está presente en la apariencia misma." (Fuchs 2013)
Este texto suscita en mí una idea: "enamorarse de la mente". En ciertas ocasiones podría parecer que hablar de amor es hablar de un fenómeno humano que, cuando se plantea con matiz estético, se aleja de la intención científica propia de este blog. Por mucho tiempo yo también lo pensé así, como una locura divina (así lo llamaba Platón), un misterio, algo tan abstracto que parece ser solamente válido abordarlo desde una perspectiva inclinada a lo poético. Sin embargo, he de admitir que últimamente esta concepción ha suscitado tantas dudas en mí y en cuestiones que parecieran no tener relación alguna con el tema en cuestión. Sucede que, el concepto de amor hoy por hoy significa más de lo que significaba cuando hablaba de él anteriormente, al menos desde mi perspectiva.
Pues entonces, he llegado a conocer, en las últimas semanas, a personas cuya mente es un sin fin de complejidad, y a veces esta complejidad la he visto reflejada en unos ojos, gestos, bromas, risas, etc. Y no había sido capaz de entender tal concepto hasta que conocí a este tipo de persona particular capaz de suscitar estas reflexiones en mi. Que no puede ser casualidad, que estos elementos tan sorprendentes se integren y en este sistema dinámico surja una obra de arte.
Aunque estos pensamientos evolucionen con el descubrimiento de nuevas consideraciones, puntos de vista, teorías etc., nadie puede cambiar esta verdad: eso que admiro, en el tiempo y lugar en el que lo admiro, contiene en un único momento uno de los sentimiento más fuertes que se sienten en la vida. Y todo es tantas cosas, tanto que tal vez nunca terminaré de conocer y entender…
Sobre esto quiero transmitir que: hay que aspirar tanto a enamorarse de una mente como a tener una mente que pueda suscitar en los demás tales sentimientos de amor. Aspirar así a enamorarse de una mente, una mente que no se reduce a una parte específica de la persona sino que es la persona en su totalidad. No son unos ojos, sino una mirada. No son palabras sino un razonamiento complejo, repleto de contenido, que expresa experiencia intelectual y conocimiento convertido en propio. No se debe confundir esto con una experiencia que es menos que el sentimiento intenso inicial de enamorarse. Enamorarse de la mente, aunque incluye este estado, es mucho, mucho más. Enamorarse de la mente es enamorarse con la mente y con la mente enamorarse de la persona con toda tu persona.