Cerebro en carne y hueso

by - octubre 27, 2021

No todas las ciencias pueden regalarte un objeto de estudio con “cara”, un objeto de estudio real, visible, macro, complejo… y qué mejor regalo que tener la oportunidad de apasionarse por algo presente y patente en el día a día. 

Hace un par de días tuve la maravillosa invitación de asistir a la sala de disección. Y, como había sido convocada tanto para tener la oportunidad de observar al cerebro como para colaborar con la actividad didáctica de los estudiantes de 1ero de psicología, tuve cierto grado de involucramiento en el manejo de estos. 

Pues bien, mi primera vez viendo un cerebro real. ¿Qué pasó por mi mente? Observe en principio un corte sagital y mi primer pensamiento fue “wow” “es increible”. Estaba muy acostumbrada a observar imágenes cerebrales de todo tipo, a memorizar los núcleos e interiorizar las áreas. Pero nada de esto puede compararse a encontrarse cara cara con el objeto de estudio más complejo del universo. Y todo lo que das por sentado es real… sí hay cuerpo calloso, un tálamo, un hipocampo. Y esa estructura maravillosa que es capaz de tantas cosas, que es la razón de tantos procesos cognitivos sorprendentes, está frente a tus ojos con una forma, casi distinguible y de tan solo un par de centímetros. 

El cerebro humano no es más que espectacular, en forma y en función. Para los psicólogos emergentes: apasionense por el cerebro, por su forma y estructura pues es imposible explicar el funcionamiento humano y las bases del comportamiento sin hacer alusión a la neuroanatomía. Este es el puente de nuestra disciplina científica con aquellas otras que también tienen como objeto de estudio al cerebro humano. 

Gracias a los profesores que me dieron la oportunidad de participar, que contestaron a todas mis preguntas y que han hecho posible algo que creía imposible: aumentar esta llama, esta pasión por el objeto de estudio más complejo del universo: el cerebro humano. 





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